07/12/17 ::
EROSIÓN Y CONTAMINACIÓN, DOS TEMAS QUE DOMINAN EN EL INICIO DE LA TEMPORADA DE VERANO QUE SE ABRE ESTE SÁBADO

Al abrirse la temporada de verano se podrá ver con detenimiento el daño que viene causando el movimiento de las aguas del embalse a nuestras costas, las que se han reducido en decenas de metros desde 1979 a hoy, e incluso ya se podría decir que Baly, dejará de ser una playa, ya que el agua golpea en los muros de contención.


   Aún resuenan las palabras del ex delegado de CTM, Néstor Berterame,  quien hace ya más de una década informaba de la cantidad de metros que el agua se “había comido” en Bahía Casino, lo que llevó a plantear la obra de protección de costas en esa zona y su urbanización como paseo costero, ya que de lo contrario ese sector hoy estaría reducido en decenas de metros lineales.
   Hoy más que nunca se puede ver la efectividad de esta obra, ya que el agua está golpeando contra la protección desde hace meses, tiempo en el cual de no haber protección hoy no tendríamos ese amplio paseo.
CTM hizo la obra Bahía Casino, la inauguraron Urribarri y Abreu, al igual que las protecciones de playa Baly y desde esta hasta playa Grande, donde hoy el agua ya rompió parte de esa protección y si se la deja avanzar terminará por derribar el sector debajo del Hotel Costa del Sol como ya ocurrió en una oportunidad.
    Por aquellos efectos de comienzo del siglo 21, años de grandes crecientes, fue que la misma CTM construyó los espigones de playa Sur y el que nace en la vieja ciudad, en la punta conocida como “lo Mattiassi”.
Hoy la pregunta es, qué hubiese pasado si no estarían estas protecciones, quizás el agua ya nos habría volteado las veredas.
Con protección y todo, la erosión no se detuvo, en los últimos años no hubo obras para evitar esto, después de lo hecho en aquella oportunidad no se hizo nada más y hoy con un embalse que se mantuvo alto en gran parte del año y con fuertes vientos, los efectos han sido catastróficos, solo hay que ir y detenerse a mirar para entender que en poco tiempo más no habrá playas en gran parte de nuestra costa.
    El futuro miraba hacia sectores no explotados, como la llamada isla junto al camping De las Palmeras, e igual espacio en la continuidad de avenida Perón, frente a Bahía Casino, pero usamos el “miraba” ya que la brutal deforestación que realizó el municipio en su llamada “furia verde” debilitó las costas al dejarlas sin árboles y hoy ya se puede como caen los árboles al ser azotados por el agua y encontrarse indefensos, les falta el monte que les permitía la contención mutua.
    El municipio tampoco fue benévolo con la extracción de arena, estas dos puntas son lugares en los cuales el embalse deposita arena en forma natural, y es por eso que hoy se pueden ver costas arenadas, esto también fue visto por el municipio y tal como viene siendo la política de la gestión, fueron con camiones y máquinas y sacaron arena, otro ataque  que favorece la erosión.
     Como se ve, el agua no tiene piedad con nuestras costas, el ejecutivo municipal no solo no tiene políticas para evitarlo, sino que al contrario, realiza acciones que destruyen las defensas incrementando los efectos de la erosión.