13/05/19 :: Histórico triunfo peronista en bastión clave del radicalismo
Doblete: PJ le arrebató capital a la UCR después de 46 años

Traccionado por el oleaje furioso de Juan Schiaretti, Martín Llaryora se convirtió ayer en otro de los grandes ganadores de la jornada: triunfó en las elecciones de la estratégica capital cordobesa, la segunda ciudad del país, y le arrebató el poder al radicalismo, por lo que en diciembre Ramón Mestre le entregará el mando a un intendente peronista, con sello peronista, por primera vez desde el retorno de la democracia.

El vicegobernador y diputado nacional en uso de licencia se impuso -aunque por menor margen que Schiaretti, lo que habla de “cortes” en la boleta única- sobre los dos candidatos que brotaron de las cenizas de Cambiemos, que estalló en marzo en Córdoba: Luis Juez y Rodrigo de Loredo. En ese duelo intestino intentaba llevarse algo de oxígeno Juez, líder del Frente Cívico y que fue impulsado por Mario Negri (Córdoba Cambia). El exintendente quedó en segundo lugar, que se lo disputaba el radical De Loredo -extitular de Arsat y yerno del ministro de Defensa, Oscar Aguad-, que fue en la Lista 3 de Mestre. “Un desperdicio la Capital”, lamentaban desde la Casa Rosada.
Escrutadas 99% de las mesas, Llaryora sumó 36,87%, contra 19,91% de Juez y 17,75% de De Loredo. Un escenario ajustado en la sumatoria de los opositores. El intendente saliente redondeó así un domingo de cosecha bajo cero, tras quedar tercero en la compulsa a gobernador y ver derrotado al candidato a su propia sucesión municipal. En lo que fue la ruptura de una suerte de pacto tácito de muchos años de no intervención desde el oficialismo provincial, en los últimos tiempos Schiaretti derramó profusa obra pública sobre la capital, que el electorado reconoció ayer al bendecir a Llaryora. El exintendente de San Francisco -cuya candidatura había sido cuestionada judicialmente sin éxito en torno a los años de residencia en la capital- se nutrió del arrastre desde arriba del gobernador. Más allá de los votos que ganó por mérito propio tuvo “cancha inclinada” por la novedad de las elecciones provinciales en simultáneo con las de la capital -reúne al 40% del electorado cordobés-, con la posibilidad para los electores de tildar el casillero de “lista completa” con intendente incluido.
La decisión mestrista de pegar ambas votaciones -condición impuesta por el PRO y el Frente Cívico en medio de las tensas negociaciones por una fórmula a gobernador que no fue- terminó alimentando las derrotas de Juez y de De Loredo. Ayer la congoja pesaba en los búnker de la UCR y de Córdoba Cambia. Otros aires se respiraban en el búnker de Hacemos por Córdoba: Llaryora, en dupla con el delasotista Daniel Passerini, quedó en carrera hacia la sucesión 2023 de Schiaretti. Con la conquista del peronismo en la ciudad volverán a alinearse desde diciembre las administraciones provincial y capitalina, lo que no ocurre desde 2003. El derrotero electoral en capitales anota varios reveses para Cambiemos, que viene de sufrir en las PASO de la ciudad de Santa Fe, que gobierna la coalición pero donde el precandidato más votado fue Emilio Jatón (Frente Progresista). Y en las de Paraná, tierra del radical Sergio Varisco, donde quien más sufragios cosechó fue Adán Bahl (PJ).