24/03/20 :: EL CORONAVIRUS MARCA AGENDA Y LLENA DE PREGUNTAS
41 AÑOS DE LA NUEVA FEDERACIÓN EN UN PRESENTE SIN FESTEJOS Y UN MAÑANA CON INCOGNITAS

   Federación es como una paloma que se ahogó en las aguas benditas, decía, con esforzada letra infantil, una cartulina colgada en una escuela. Feliz cumpleaños, saludaban letras de papel desde el techo de otra. Las dos hablaban de lo mismo: hace 41 años fue inundada la ciudad de Federación; hace 41 años se fundó la Nueva Federación.
  Los federaenses festejamos lo nuevo sin apartar la mirada de lo que quedó debajo del agua. No fue un fenómeno natural: cuando se decidió hacer la represa de Salto Grande, en 1946, ya se sabía que el embalse que forma la represa inundaría la zona donde estaba la vieja Federación. Ahí no habría opción: habría que salir o salir. La represa fue una amenaza durante treinta años. Muchos creyeron que no se haría nunca y se equivocaron: en marzo del 79 el agua avanzaba sobre el pueblo y desde Buenos Aires llegó el que era presidente de facto, Jorge Rafael Videla, a hablarnos del futuro.
Alegres se irán los jóvenes y tristes se irán los viejos, dice la canción Adiós vieja Federación. Lo cierto es que nadie la pasó bien con el traslado. De un pueblo de casas grandes, lleno de árboles y de pájaros, pasamos a un lugar que no estaba terminado, a vivir en medio del barro. Los vecinos de siempre quedaron lejos. Nos dieron las llaves de casas que estaban muertas. El alumbrado público era una lamparita en cada esquina. Y sobre la vida de cada uno avanzaban las topadoras.
Pero pasaron 41 años. Nueva Federación, cuarenta y un años después, es una ciudad en permanente evolución, simétrica en sus orígenes, hoy busca su identidad urbana, quebrada por el desarrollo que genera el turismo, el que es constante y va más allá de las planificación que hacen los gobernantes.
Aquella ciudad de 1979 quedó muy lejos, más que el tiempo transcurrido, el desarrollo superó a los gobernantes, la necesidad de planificar el crecimiento es cada día mayor, corregir errores de años es cada día más costoso y la otrora ciudad "prolija" es hoy solo un eslogan.


PESADA HERENCIA

Este presente con la ciudad parada, en pausa por el coronavirus, el haber dejado escapar años que pudieron ser de crecimiento incrementan la angustia de los perdido. La soberbia de quienes condujeron la ciudad en los últimos 8 años  llevó al choque permanente con las demás Intendencias del Departamento, y el accionar del resto en forma conjunta,  llevó a los federaenses a perder los funcionarios de peso que la ciudad supo tener. Sin legisladores, por la falta de negociación de Cecco subido siempre a quién sabe  que pedestal.
Sin senador ni diputado, Federación perdió toda representación en las cámaras legislativas de la provincia, y detrás de esto se esfumó el delegado de CTM, Cafesg y cualquier otra entidad que pudiera ser beneficiosa.
Esto último se sufre aún a diario, CAFESG está sin recursos y eso dejó a la ciudad paralizada, sacó al desnudo la falta de inversión municipal y agravado además por la falta de peso político que tuvo Cecco, el que no solo perdió el delegado de CTM para la ciudad, sino que además no pudo establecer los lazos mínimos con sus correligionarios de Cambiemos del Departamento como para lograr recursos de CTM como para dar continuidad al edificio del auditorio o mínimamente reparar las roturas de sectores de las costanera que causan las crecientes del embalse.
8 años sin funcionarios de nada, y eso se ve en la calle, no existen obras, en 5 años no se hizo un solo metro de asfalto, tampoco se reparó o re asfaltó ni un metro de la trama original de calles que después de 41 años pide a gritos un tratamiento asfáltico.
  En muchas calles ya es difícil transitar y la pregunta es la de siempre, qué pasó con los cerca de 300 millones de pesos que dejó anualmente el ingreso al parque termal en los 8 años  y la respuesta es también la misma, se esfuman en el sostenimiento de la abultada planta de personal plagada de familiares de Cecco y sus allegados .
En la zona de termas el presente no está mejor, han pasado años y no se avanzó con un metro de asfalto, como tampoco cordones cunetas. Lo más vergonzoso es el entorno del ingreso al parque acuático, el que no solo no tiene un acceso, sino que no existen veredas, no hay cordones cunetas, la Av. Alfonsín sigue siendo de ripio y sin una definición de su traza, pese a que en sus laterales están hoteles y el propio parque, hacia donde "vuela" la tierra, depositándose sobre la pileta de olas.
Aquí otra vez la misma pregunta, de los 300 millones de pesos que recauda el  parque solo por entradas, no sería justo que una mínima parte se destine al mejoramiento de la Av. Alfonsín, donde no solo se pondría orden a las calles, sino que se valorizaría el acceso al parque acuático y se mejorarían los estacionamientos y la vida de quienes trabajan y se alojan en los hoteles, hoy cubiertos de polvo.
La gestión Cecco se pasó años hablando del llamado "Master Plan",  y nada se avanzó después de esto, en todo discurso se habló del  circuito histórico, al que dejaron borrado entre pastizales y la reciente gestión trabaja en su rescate.
Es hora de ser serios, no dejar escapar el tiempo y aprovechar los buenos vientos para que no nos sorprendan presentes como el de hoy.