19/11/20 :: PRIMERA CIUDADANA CON ESTE RECONOCIMIENTO
AHORA. ALICIA ROVIRA DE BATALLA FUE NOMBRADA CIUDADANA DESTACADA DE FEDERACIÓN

Recién lo aprobó el Concejo Deliberante y participó el Intendente Ricardo Bravo quien entregó un reconocimiento junto a la Concejal Alejandra Di Gresia y Sebastián Bouchet, Alicia fue acompañada por sus familiares.
En la sesión de este jueves, sesión ordinaria,  el Concejo Deliberante reconocIó como "Persona Destacada" a la señora Alicia Rovira de Batalla por su incansable dedicación y servicio como enfermera en nuestra ciudad. Reconocimiento que se le hará entrega este jueves adelantándose al día de las enfermeras en nuestro país el próximo sábado 21 de noviembre.
En los considerandos de esta resolución se expresa que la Señora Alicia Rovira de Batalla, o cariñosamente “Alicia Batalla” para todos, es una persona a la cual cientos o quizás miles de federaenses la tenemos presente como ese refugio de tranquilidad ante cualquier dolencia.
Sabemos que ella Está ahí en su casa, lista para responder a cada llamada que siempre es urgente, ya que detrás de ese teléfono hay un dolor que requiere de sus manos, el solo verla llegar ya es una cura para el alma.
Que como enfermera, se ganó el afecto de su ciudad con su servicial asistencia a domicilio, la enfermera que al llegar a cada domicilio transmite paz.
Ingresó en lo que sería su profesión de vida haciendo un curso de enfermería con el Doctor Rebot allá en los comienzos de los años 60.
Desde 1964 y hasta 1969 trabajó en el Hospital San José en la vieja Federación. Entre sus compañeras de trabajo en el viejo hospital se recuerda a Matilde Calvo, Otilia Rodríguez Herminda Rodríguez.
En esos cuatro años tuvo como paciente a Angélica De Jesús, vivía en el hospital ya que padecía invalidez y no tenía familia. Dejó su trabajo en el hospital en el 69 para dedicarse a su familia y a su eterno compañero en los distintos destinos de su trabajo.
Ya en la nueva Federación trabajó siempre de enfermera particular, atendiendo en los últimos 41 años a sus pacientes sin importarle la hora ni el clima, su figura se recuerda en aquellos primeros años, recordada sobre su bicicleta.
Pasaron 4 décadas, en tantos años cientos y cientos de pacientes recurrieron a sus manos para recibir esas “salvadoras” inyecciones que traían la calma.
Su trabajo servicial, de vocación, es reconocido por una comunidad agradecida.